Sobre ensayos de vocabulario a través de animales imaginarios y relatos de corta duración.
martes, 12 de julio de 2011
Ablación
Le dije que podríamos tocarnos toda la noche. Sonrió. Sus manos, como hechas de arena oscura, parecían la espalda de un cerro morado. Deslizó la yema de su dedo índice por toda la cuerda, como acariciando la mejilla de un árbol. La otra mano, cogiendo el arco, se deslizó en ablación al viento hasta posicionar el codo de tal forma que parecía sujetar una flecha. Todo callaba y pude escuchar como el arco cortaba el aire, anticipando la música. Me miró como preguntándome si me gustaban sus manos. También te tocaré, le dije. Antes de amanecer habrás escuchado mi tacto.
Abjurar
Increpo sobremanera las palabras que vierten en mí como si fuera un deshoje de árbol. Mi casa. La iglesia. ¿Qué mierda son los hermanos? Lo parecido ha sido mi familia, cada uno de mis pensamientos. Y lo siento, los recupero abjurando la inclinación mental de las incógnitas que facilité juntando los dedos. Contigo, padre Felít, que me acogiste a los tres años con la seguridad de verme en la cama, quererme en la impureza de mi desnudez, a pesar de creer y saber que somos el mismo rojo que ahora embauca mi credo.
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