martes, 12 de julio de 2011

Abjurar

Increpo sobremanera las palabras que vierten en mí como si fuera un deshoje de árbol. Mi casa. La iglesia. ¿Qué mierda son los hermanos? Lo parecido ha sido mi familia, cada uno de mis pensamientos. Y lo siento, los recupero abjurando la inclinación mental de las incógnitas que facilité juntando los dedos. Contigo, padre Felít, que me acogiste a los tres años con la seguridad de verme en la cama, quererme en la impureza de mi desnudez, a pesar de creer y saber que somos el mismo rojo que ahora embauca mi credo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario